Lo que nos deja el 2014

Otro año que se va y los lectores de todo el mundo vieron ante sus ojos, miles de títulos publicados. La selección de lo que cada uno lee marca el ritmo de lectura del año y aunque muchos libros quedan afuera, algunos llegan a las manos del lector. Hay mucha influencia de lo que las editoriales publicitan más lo que otros autores recomiendan y lo que las nuevas voces críticas lanzan al estrellato. ¿Qué nos dejó el 2014 en términos de literatura?

Los lanzamientos más importantes del año encuentran a Girl online de Zoella, superando a 50 shades of Grey y a Harry Potter con una polémica a las pocas semanas de ser publicado. Ese por un lado, pero no se puede dejar de mencionar a otros autores que están en contraposición como Ken Follet y el cierre de su trilogía, o el nuevo de Patrick Rothfuss. El controversial Paulo Coelho lanzó Adulterio y automáticamente fue un éxito de ventas.

La muerte de Gabo sacudió a todo el mundo, diciéndole adiós a uno de los mejores escritores del último tiempo. Parecería que existe un vacío luego de su fallecimiento pero también una manera de reencontrarse con sus historias.

En términos de literatura unida al cine, este fue el año de John Green, cuando nadie podía dejar de tener Bajo la misma estrella, un título que llegó al cine y despertó un interés inmediato por las demás novelas de este autor, que encabezaron la lista de los más vendidos. El young adult no dejó de mantener su punto álgido con películas como Divergente o los Juegos del Hambre, que siguen atrayendo la curiosidad por los libros. Y sin duda, uno de los momentos sublimes del año fue la expectativa al finalmente poder acercar a los fanáticos, el tráiler de 50 shades of Grey.

Si se habla de Young Adult, no puede hacerse a un lado a los nuevos críticos que este año, las editoriales no pudieron pasar por alto: los Booktubers. Conocedores de las sagas, exigentes con las estructuras narrativas que ofrecen sus autores favoritos, este ha sido el año donde se consolidó este grupo que supo aportarle una dinámica diferente a la manera de reseñar un libro.

¿Y en Panamá, qué sucedió? Recientemente, la ciudad fue sede del Festival Eñe, un acontecimiento único en la historia literaria del país. Más allá de la Feria del Libro, también hubo lanzamientos como los nuevos libros de dos autores panameños que los locales leen con voracidad como Ricardo Puello y Rose Marie Tapia. Otros dos autores exitosos publicaron títulos como El punto secreto en el caso de Eduardo Verdurmen y Osvaldo Reyes con el volumen de cuentos 13 gotas de sangre y una novela gótica La estaca en la cruz.

Finalmente, el año no puede dejar de evaluarse con la explosión lógica de ventas que genera el anuncio del nuevo Nobel de Literatura. Patrick Modiano, automáticamente, pasó a estar en los primeros puestos de los más vendidos.

Las editoriales ya están con la mente puestas en el 2015 y los nuevos libros que publicarán, repitiendo fórmulas con autores que ya les supusieron un éxito de ventas. Al lector le queda esperar y dividir su tiempo de lectura para seleccionar aquellos títulos que le dará prioridad el año que viene.

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Los escritores fantasma

Lo que sucedió en los últimos días, devolvió un tema que puede percibirse como ofensivo para la literatura y expone hasta donde son capaces de llegar las editoriales para vender. La historia comienza con el lanzamiento de un libro por parte de Penguin Random House de Inglaterra. Girl online, el libro en cuestión, vendió 78.000 ejemplares en la primera semana de publicación, pasando a Harry Potter y 50 sombras de Grey. En parte, el éxito se debe a una gurú de YouTube, Zoella,  y de la blogósfera que se expresa mostrando técnicas de maquillaje, consejos de belleza, entre tantos temas que le han significado miles de seguidores. Sin embargo, pasada una semana, los principales medios ingleses publicaron artículos donde la casa editorial admitía que la blogger había utilizado ayuda. A pesar de esta situación, la joven -que decidió tomarse un respiro de Internet, luego del anuncio- afirma que la historia y los personajes fueron creados por ella.

Y entonces, saltó del anonimato la figura que se denomina ghostwriter o escritor fantasma. Su nombre no aparece más que en los agradecimientos aún siendo las personas que escriben toda la historia, que pueden darle esos giros que al lector le encantan y que, sobretodo, el crédito se lo lleva otra persona. Las autobiografías de políticos o figuras públicas, utilizan mucho este método de respaldo que le proporciona la fluidez necesaria para la narración amena.

¿Pero cuánto de esto supone un fraude para el lector? Si se trata del nombre de una persona que genera mucha expectativa y anuncia “la firma de SU libro”, como es el caso de Zoella, puede generar un sentimiento negativo. No sólo la estrategia por parte de la editorial, el ser consciente que esta persona que creíamos que podía escribir en realidad no lo puede hacer.

Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Cuántos de estos que creemos escritores, en realidad, no lo son? ¿Realmente J.K Rowling hizo los siete libros de Harry Potter sin ayuda? No vamos a poner en tela de juicio a escritores consagrados cuyo estilo es tan único que es imposible de copiar.

Por otro lado, ¿Para qué definirse como escritor, si no lo son? Dentro del mundo de la publicación, hay mucho de poca calidad y llamarse escritor es un rótulo que no todo el mundo puede utilizar. Y ofende a aquellos que quienes sí se sientan, sudan el manuscrito pero también disfrutan elaborando personajes, inspirándose, destrozando su cabeza para darle unos giros. El escritor fantasma debe llevarse mucho crédito que puede llevar adelante una discusión del tipo de propiedad intelectual -aunque se firmen contratos de aceptación, en la práctica, ¿No le pertenece a la persona que utilizó la creatividad para desarrollar una narración atrapante?

De aquí, se desprende la malicia que puede existir en el mundo editorial, donde una figura que se sabe que va a vender tiene sitio para publicar aún sin haber escrito la novela y requiriendo una persona extra para la escritura (¡Encima les supone una doble paga! Más allá de las ganancias que deben darles un margen amplio para hacer esto), mientras que tantos buenos autores que se han sentado frente a la computadora no tienen el sitio que alguien tiene y otra persona decide pasar al anonimato con tal de escribir.

¿Cuánto nos afectan, como lectores, este poder que tienen las editoriales sobre nosotros? Decidir vendernos algo que no es y que lo aceptemos, que elijan que libros leemos y que autores pobres ganen por sobre escritores que tienen muchísimo para dar. Por ello, por suerte, existen las editoriales independientes que son más genuinas y más fieles a la literatura.

 

 

 

Dos aniversarios, dos autores para conocer

Es cierto que a un autor no hay que recordarlo sólo en una fecha específica, como su aniversario, pero es una buena excusa para presentárselo a quienes no lo han leído. Dos nombres han sido mencionados por su nacimiento y es que dos escritores talentosos han coincidido en día (no en año) de nacimiento: Antonio Skármeta y Albert Camus.

Camus nació en Argelia, aunque en el momento se tratara de una colonia francesa y como tal se lo considera francés. Además de haberse enfrentado a Jean Paul Sartre, y tener obras profundas en la exploración de ideas filosóficas como La Peste y el Extranjero, quizás sus dos títulos más reconocido. A los 44 años, se convirtió en uno de los Premios Nobel de Literatura, uno más de la legión francesa.

Por otro lado, Antonio Skármeta, años más tarde nacería el mismo día que Camus. A pesar de no tener un Nobel de Literatura, si viene de una nación como Chile que ha dado dos grandes reconocidos con el galardón, como Neruda y Mistral.  Si bien la asociación directa puede producirse por las adaptaciones de sus novelas a guiones cinematográficos, Skármeta es uno de los escritores latinoamericanos contemporáneo más reconocidos. Libros como El baile de la victoria o Los Días del arco iris son los más vendidos aunque su obra El cartero de Neruda sea la más emblemática, siendo llevada al cine y también en formato de ópera.

Camus puede resultar más complejo desde su fuerte impronta filosófica que abunda en toda su obra, explorando temáticas extremas como en el caso de La Peste, mientras que Skármeta tiene la marca del dolor y la melancolía de los años duros de la dictadura chilena y que ha marcado a otros pares latinoamericanos.

Empezar a leerlos en su día de cumpleaños, es una forma de rendir homenaje a quienes, a través de los libros, nos regalan reflexiones que rompen con la banalidad que encontramos a diario.

 

Si está en el diccionario, entonces existe

Cada vez que la Real Academia Española anuncia la publicación de la nueva versión de su diccionario, estallan cuestiones que siempre buscan renovar la impresión de una institución histórica que aboga por el cuidado de la lengua española. Sin embargo, ¿cómo se hace con una región tan dispar que habla un mismo idioma pero que lo utiliza de distinta manera? Mucho se ha criticado por creer que la Real Academia se olvida de los países Latinoamericanos cuando se incorporan términos más localistas y que varían de acuerdo al país en el que se mencione la palabra.

El dilema siempre está en la supremacía de España por sobre el otro lado del Atlántico. Este resentimiento es uno de los desafíos que tienen para enfrentar quienes discuten si finalmente un término se incorpora o no. Una vez que es aceptado, es una autoridad inmaculada que no puede ser cuestionado porque “La Real Academia Española lo avala”. No hay borrones de editores, de profesores de colegios, porque lo dice ahí.

Por otro lado, hay modismos que en el habla pueden ser perdonados pero a la hora de escribir -excepto que se lo utilicen como parte de un diálogo veraz- pueden generar cierto ruido. La controversia se instala en el momento en que se preguntan: ¿Aceptamos nuevos verbos como Googlear? No sólo vienen desde una marca, sino que también desde otro idioma. ¿Pero qué hacer si comúnmente se está esparciendo en el día a día de las personas? ¿Quién está al servicio de quién: la lengua a los individuos o los individuos se deben a la lengua?

Es difícil establecer el límite a una evolución lingüística, producto de la coyuntura de la época donde la tecnología invita a crear nuevos conceptos que necesitan una palabra para encerrarlos. O se lo acepta y se lo incorpora o se lo continúa criticando cuando la manera de expresarnos verbalmente permite que el lenguaje se vaya mermando y aún siendo un elemento de comunicación de la humanidad.

Entonces, cada año, una palabra nueva incorporada al diccionario de la RAE genera molestia porque no se la debe incorporar y razones varias. Tampoco se puede culpar a la RAE por acompañar el desarrollo lógico del lenguaje que se acopla a los tiempos. Si se debe apuntar a una mayor integración del español como un idioma rico y diverso que se acomoda a cada país y no descartar aquellas palabras que definen elementos en países de distinta manera y no sólo en España.

Rosario Arán (por Exedra Books)

 

 

La valentía de ofrecer buena literatura en un mundo de best-sellers

Dentro de lo que es el conglomerado de la literatura, hay un vértice que lo ocupa la parte de filtración y cuyo valor es evaluado en términos monetarios fuertes. Es el espacio que manejan las editoriales, encargadas no sólo de descubrir obras de calidad -y otras de dudosa reputación- sino también de filtrarlas, distribuirlas, venderlas a otros países y promocionarlas. Con suerte, también, llevarlas al cine.

Es este aspecto el que últimamente ha estado en el ojo de la tormenta, en el sentido que la discusión sobre como afecta a la literatura. Comienza con la concentración que se ha ido produciendo en los últimos años. De las casas editoriales que poseían distintos sellos, han pasado a la compra y venta de esos grupos grandes. Una manera simple de entenderlo: Editorial Sudamericana de la Argentina fue la editorial independiente que publicó Cien años de soledad por primera vez. Luego, esta editorial fue comprada por Random House Mondadori que unió a varios sellos editoriales. Recientemente Random House Mondadori pasó a llamarse Penguin Random House, cuando la gran editorial inglesa compró todo el grupo. Entre los sellos que ya conformaban casi dos decenas, terminaron comprando al grupo Santillana que incluía a Alfaguara, una casa editorial que daba mucho lugar a los escritores latinoamericanos.

De esta manera, los títulos se suelen concentrar en grupos editoriales gigantescos que buscan sobre todo la venta de best-seller por sobre libros de calidad narrativa. Muchos han perdido el norte, al darle espacio a libros que son éxitos de venta pero que no tienen ningún potencial como literatura de calidad. Han relegado a buenos autores para publicar aquello que en las casas matrices anglosajonas establecen como éxitos y que deben ser traducidas al español, sirvan o no sirvan para el público. Los libros se transforman en elementos uniformes y sólo son publicables aquellos que aplican a todos los países, que son universales. En la punta quedan quizás autores desconocidos, clásicos que ya no se recuerdan o no han sido traducidos.

Sin embargo, hay una buena noticia. Y llega de la mano de los valientes que todavía creen en la literatura de calidad, en narrativa que apunta a satisfacer una demanda menor que se contrapone con lo que la cultura de masas estipula. Han surgido pequeñas editoriales, en algunos casos con ya unos años de trayectoria, como Libros del Asteroide o Editorial Impedimenta en España. Ambas apuntan a una traducción inédita de autores como Soseki o Nancy Mitford. Agregan títulos de autores que han sido importantes en su momento y han quedado olvidados. O permiten acceder a autores de de Europa del Este que no han sido traducidos como Kratochvil. En la Argentina han surgido alternativas que publican a autores jóvenes como Mar Dulce Editora, Eterna Cadencia o La Bestia Equilátera , que alternan entre literatura de vanguardia y la clásica que nos vuelven a descubrir a Alfred Hayes, Kurt Vonnegut (!) y Muriel Spark.

¿Por qué es importante que aparezcan estas pequeñas iniciativas? La literatura va mutando, surgen nuevos paradigmas de estructuras en la narración. Pensemos en Rayuela de Cortázar, novela novedosa, diferente y que ahora no cumpliría con la demanda general de libros que se leen. Tiene la suerte de ahora ser un clásico pero siendo sinceros, un autor que se atreve puede no tener el espacio en las casas editoriales que apuntan a la venta y nada más que a ello. Las pequeñas descubren nuevas iniciativas literarias y autores que se habían perdido en el mar de títulos que se publican a diario.  Son estas pequeñas editoriales que vuelven a apuntar a la calidad por sobre todas las cosas, a ofrecernos algo distinto.

Por Rosario Arán (para Exedra Books)

 

 

¡Acción!: Los Booktubers y la crítica literaria a través de una cámara

La crítica literaria, como tradicionalmente se la conocía dentro del periodismo cultural, ha dado un giro de 180°. Las voces que opinaban en medios culturales gozaban de una reputación temeraria para las editoriales. Ahora, el mundo de los libros teme a un grupo que jamás pensó temerle y al que han sabido interpretar como nuevos formadores de opiniones (en lo que respecta en literatura que vende). Los jóvenes que han ido creciendo con la tecnología y que la utilizan a su favor. Son hijos del 2.0 y lo aprovechan. Desde Twitter, Blogs, Instagram hasta YouTube. Es en esta red de vídeos online que se ha dado el nuevo fenómeno que se esta observando como otra manera de hablar de literatura, de criticarla: Los Booktubers.

Comienza en el mundo anglosajón, hace un par de años. Jóvenes de distintas nacionalidades se desenvuelven con picardía frente a la cámara para hablar de los libros que han leído, otorgarles puntaje y establecer una interacción dinámica con quienes los observan (llamados suscriptores). Esto se trasladó al mundo hispano, con España y México a la cabeza con cantidad de Booktubers y seguidores.

Por la edad de quienes han creado estos canales visuales, lo que mayormente se cultiva como recomendación es el Young Adult, es decir, la literatura para jóvenes que tiene su punto fuerte con las sagas y las películas. De esta manera, se vislumbra una cierta conexión entre lo que es la manera de comunicarnos que existe hoy. Todo es más visual y menos escrito, aunque todo se base justamente en las letras. La forma en que se recomiendan libros, no se limita a una reseña en una revista cultural -admitámoslo, consumida por un grupo minoritario- sino que se sube a la vorágine actual donde hay poco tiempo para todo y lo visual gana con una manera menos aburrida y que rompe con estructuras de la crítica literaria tradicional.

¿Qué se encuentra en estos vídeos? Una persona hablando a la cámara. Al vídeo se le suman viñetas, gráficas de todos los tipos y colores, cambios rápidos en iluminación y todo dentro de un mismo plano visual. No sólo se limitan a recomendar libros, sino a establecer distintos desafíos –challenges–  y aportarle entretenimiento a la manera de contar la lectura. Hablan sin un guión, están cargados de espontaneidad y si se equivocan eso también aporta a la naturalidad con que se cuenta un tema literario. Totalmente distante de la visión más erudita que se ha tenido tradicionalmente de la literatura y formando nuevos lectores que buscan leer recomendaciones por gente que es igual que ellos, que tienen los mismos intereses y problemas.

Muchas veces se ha criticado la situación de Panamá en relación a la literatura. Lo cierto es que hay mucho para criticar. Sin embargo, hay que reconocer a la nueva generación de lectores, adolescentes, que se suman a los libros desde distintas maneras y buscan incentivar la literatura desde lo que comienza como un proyecto amateur hasta lograr ser referentes de opinión. Leen, saben más que nadie sobre el género Young Adult y sobre sagas, mantienen un ritmo de interactividad con otras personas de su edad y los arrastran a consumir aquello que les parece que vale la pena. Son ellos a quienes se les debe reconocer el mérito de fomentar la literatura, en un país donde las instituciones gubernamentales han abandonado este aspecto.

Además de los blogs literarios, los clubes de lectura, Panamá suma a los Booktubers. Si bien son pocos los que se toman este trabajo, que no es para nada simple por el color que le colocan a sus vídeos, han de ser reconocidos como los que marcan una línea dentro de su generación. Algunos de ellos son Lucia Lorena, Jonathan Rangel y Dayana Gómez Carrasco, quienes crearon sus canales y siguen el ritmo de los BookTubers de otros lugares.

La manera de hablar de literatura ha ido mimetizándose, pero ha logrado convivir para no dejar a ningún lector fuera. Desde los que buscan la crítica literaria tradicional por voces reconocidas dentro del ámbito, hasta quienes buscan conocer la literatura con un par que les hable como hablan ellos. Cualquier forma es válida, porque se trata de hablar de libros. Y eso, siempre, es lo que importa.

Rosario Arán (para Exedra Books)

El abandono de un libro, la fortuna del otro

He encontrado, últimamente, tantas iniciativas similares acerca de desprenderse de los libros. Podría sorprender esta iniciativa y sin embargo tiene una razón de ser. A algunos les cuesta soltar los libros (“Se ven muy lindos en mi biblioteca”, argumentamos) y en realidad, lo beneficioso es que los libros circulen. Que los textos estén disponibles, más allá de la capacidad de lectura de cada persona.

Se ven bibliotecas móviles en la playa en países en Israel, en países de Europa. La gente toma un libro, lo lee y lo devuelve (o no, da igual). En la Argentina, existe un tanque de guerra que se moviliza cargado de libros. La iniciativa se llama Arma de Instrucción Masiva, un guiño excelente hacía lo que promueven los libros y de esta manera se recorre el país y quienes están por allí, pasan, revisan los libros y descubren tesoros viejos que jamás los encontrarían entre las novedades que prevalecen en la librería.

Lo más reciente que ví, a través de un amigo en común en Facebook, llama la atención por la universalidad de la misma. “Suelta de libros” se denomina este evento. Consiste en dejar un libro en cualquier espacio público con una dedicatoria (dada por el mismo evento organizado a través de Facebook) y que incentiva a volver a dejarlo suelto para que otro también disfrute su lectura.

De esta manera, se genera una cadena de liberación, donde los libros toman la ciudad que sea e instruyen a quien lo tome de manera gratuita. Que pasen de mano en mano.

¿Si esto puede darse en Panamá? Podría darse, aunque hay una reticencia al libro usado y a lo desconocido. Si esto se revirtiera, quizás hasta la persona menos pensada se volcaría a la lectura. Quizás no sirva para todos los millones pero puede hacer su parte en algunos pocos. Y eso es más que suficiente.