Ese hombre de tantas experiencias de apellido Hemingway

Leer sobre Ernest Hemingway es leer una de las biografías más interesantes de un escritor que uno se va a encontrar. Leerlo a él, bueno…esa es otra aventura que cada libro suyo regala. Hemingway es de ese grupo de escritores que ya no están, que escribieron y se formaron en un período entre guerras que modificaba la esencia del ser humano, su forma de pensar. Si a esto se le suma la cantidad de sucesos de los que fue parte, Hemingway es exquisito más allá de su obra.

Nació en Estados Unidos, un día como hoy pero de 1899 en Illinois. Se enroló para ser partícipe de la Primera Guerra Mundial, donde fue herido en 1918 y de aquí surge su libro Adiós a las armas. Vivió en París, fue testigo de la Guerra Civil Española -realizó una cobertura como periodista- del desembarco de Normandía y de la liberación de París durante la Segunda Guerra Mundial.

En la vida de Hemingway se pueden contar varios accidentes desde hogareños, automovilísticos como de aviación, dos ocurridos durante un safari en África. Todo ello le llevaría a tener severos problemas de salud y físicos, que aumentaron su consumo de alcohol.

Hemingway frecuentó a Fitzgerald -autor de El gran Gatsby- y John Dos Passos, quien le aconsejó la compra de la propiedad en la Florida. Además, el escritor de El viejo y el mar, tenía una propiedad en Cuba, un país que lo recuerda en sus bares.

Fue ganador del Premio Pulitzer en 1953 y  Nobel de Literatura en 1954. Hemingway se suicidó el 2 de julio de 1961. Su padre falleció de la misma manera, y posteriormente los dos hermanos de Ernest también se suicidaron. La nieta, años más tarde, sería la quinta en quitarse la vida.

En realidad, su biografía cuenta con tantos detalles interesantes. Algunos se pueden leer en París era una fiesta y muchas de las experiencias están recopiladas en libros cargados con sus artículos.

Hoy, en el aniversario de su nacimiento, lo recordamos y te invitamos a leer sus novelas, presentes aquí en Exedra Books:

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Recordando a Tomás Eloy Martínez

Tomás Eloy Martínez era un nombre que frecuentemente aparecía en el periódico argentino La Nación. Ergo, la asociación inicial a su nombre es en su faceta de periodista. Más tarde fue que encontré, entre los libros de mi hermana, una de sus novelas. Ahí lo conecté a la versión del escritor, el que deja el contar los hechos verdaderos para crear una historia ficticia, quizás si marcada por toda su trayectoria como periodista comprometido en las épocas más convulsas de su país.

Era verano cuando lo leí como escritor. Fue “El cantor de tango”, un libro donde un extranjero recorría cada rincón de Buenos Aires en busca de un cantante de tango bastante particular, casi anónimo pero talentoso como el consagrado Carlos Gardel. Me gustó mucho su descripción del lugar, llena de nostalgia hacía un lugar que él debió abandonar por la situación política. Ese fue mi primer hechizo con él, su manera de escribir una historia tan simple pero con la dosis justa de entrever la melancolía.

Muchas veces me encontré de frente con Santa Evita y con La pasión según Trelew, libro de no ficción que relata un episodio de la historia argentina. Nunca los leí, debo confesar pero siempre quise regresar a él.

Lo hice, retorné a su pluma porque quizás era un autor argentino consagrado contemporáneo, que veía frecuentemente en el periódico. Fue en Panamá que leí Purgatorio, una novela que esperé leer desde el día de su publicación y que, vaya a saberse porqué, esperé tantos años para leer.  Una historia de amor desgarradora, de dos personajes que se reencuentran después de tantos años. Que sirven de excusa para que Eloy Martínez se desahogue sobre aquella Dictadura.

Hoy él cumpliría 80 años, pero falleció en el 2010 por un tumor cerebral. Cómo siempre, no le pedimos la inmortalidad pero si la larga vida a su obra, a una continuación de su lectura, quizás aquellas que uno las ha pasado de largo y que eventualmente leeremos.  Y así quizás, su melancolía tan bellamente narrada ocupe el espacio que se merece en la literatura latinoamericana.

Por Rosario Arán (Exedra Books)

Tributo a Nadine Gordimer

Mientras el mundo todavía discutía la final de la Copa del Mundo, la literatura se tiñó de dolor ante la noticia del fallecimiento de  la escritora sudafricana Nadine Gordimer, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1991.

No sólo por haber sido una ganadora del máximo premio de la literatura, a la escritora sudafricana se la reconoce por su incansable lucha contra el apartheid en su país. Durante este período oscuro, sus novelas que versaban sobre el racismo, fueron prohibidos. Desde jovencita se involucró con la política de su país y los derechos sociales, influenciada por sus padres.

Sus libros tocan el racismo, los derechos sociales y la controversia alrededor de lo que sucedía en Sudáfrica. Gordimer fue una de las grandes amigas del ex presidente Nelson Mandela, no sólo ayudándolo con sus discursos durante el juicio sino también hasta el final, una de las voces que más lamentó su muerte.

Más allá de su legado con la calidad literaria en sus novelas, Gordimer se agrupa con otros escritores  comprometidos con la crítica a un sistema político, con la furiosa creencia de buscar cambiar las injusticias del mundo a través de sus escritos, de abrir los ojos al lector, de analizar en profundidad al ser humano.

A la literatura le duele perderla pero como su marca quedó en las páginas de sus novelas, se la recuerda en cada frase y en cada lucha que llevó a cabo para mejorar Sudáfrica y servir de ejemplo para el resto del mundo.

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Disponible en Exedra Books, el libro Atrapa la vida de Nadine Gordimer.

 

 

 

Gabriel García Márquez (1927-2014)

 

El arte es inmortal, pero el artista no. Y eso es algo que nos cuesta entender cuando fallece alguien brillante, a una persona que rompe todos los esquemas, que se para sobre la línea del tiempo en su disciplina y establece un antes y un después.

Hoy le toca al mundo de la literatura despedir a uno de los máximos referentes mundiales del siglo XX. Todo Latinoamérica y España llora a quien llevó a la complejidad y riqueza del español más allá de toda barrera lingüística.

García Márquez no sólo es el creador del realismo mágico, una forma de narrar historias innovadora que sirvió de base a otros grandes autores. Fue admirado por sus pares, todos a un nivel de calidad y complejidad literaria envidiable. Quizás estemos delante de uno de los nombres influyentes de la literatura hispana de todos los tiempos, junto con nada más y nada menos que Miguel de Cervantes.

El español le debe el llevar al idioma más allá de las fronteras de los países que lo tienen como lengua nativa. A García Márquez y su obra lo llora todo el mundo, no hubo medio de comunicación cultural que no lamentó su partida y repaso su inmenso legado. El color y el ritmo de El Caribe, el sabor del mar solado y la camisas floreadas, los sombreros y el dolor eterno que comparte una región, algunos de los elementos que llegaron al imaginario de otras culturas.

Fue no sólo el magistral creador de Cien años de soledad, la novela que hizo pedazos los esquemas y puso a todos de rodillas ante un talento tan inmenso que es inadmisible hablar de literatura del siglo XX sin mencionarlo. El Nobel de Literatura en 1982 sólo pareció un reconocimiento más de los que el mundo ya le otorgaba: Lectores en todo el planeta totalmente embelesados con sus palabras, sus párrafos y sus puntos tan bien colocados que construyen historias únicas.

Se atrevió a contar la realidad de su país y desmentir versiones, en libros como Relato de un naúfrago, y Noticia de un secuestro, combinando el periodismo de una forma exquisita y estableciendo nuevos parámetros también en esta profesión.

El arte es inmortal, pero el artista no. Esperaremos, en vano, nuevas novelas. Esa situación es la que nos duele. Y sin embargo, el consuelo está en reencontrarse una y otra vez con su arte a través de sus obras. Leerlo nuevamente, conocerlo, desmenuzar sus libros y aprender de su magnanimidad.

 

 

Por Rosario Arán (Exedra Books)

 

Celebramos el cumpleaños de Gabo

Macondo se prepara. Eso imaginamos. Que los Buendía han colocado guirnaldas, que la música está siendo afinada en los instrumentos y que un ruidoso vallenato se está orquestando. Que todo Macondo quiere recibir en sus hombros a su fundador, a quién lo colocó en un mapa que una y otra vez repasamos, buscándolo perdido en la selva colombiana sin éxito en el hallazgo. El creador de ese universo familiar que pasa de generación en generación es el mismo que se sentó a recopilar testimonios que retrataran la situación de inseguridad que sitiaba a su país. Ese que hoy cumple años y el mundo literario, en todo el planeta, lo festeja.

Uno de los escritores más reconocidos de la literatura latinoamericana del siglo XX es el colombiano, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982, Gabriel García Márquez. Hoy es su cumpleaños número 87 y en Exedra Books no queremos dejar pasar la oportunidad de rendirle un pequeño h0menaje a este grande de las letras.

El color de El Caribe cobra una dimensión mucho más amplia en la obra de García Márquez, con la representación de su cultura y tradición, intercálandose con el realismo mágico, concepto literario cuya novela Cien años de soledad es principal estandarte.  Sus libros son una lección de calidad lingüística y de creatividad, aún en textos que se basan en la realidad como Relato de un naúfrago o Noticia de un secuestro. Es un autor que nos conduce con la majestuosidad de cada palabra escrita hacia la historia que nos cuenta y nosotros lectores, nos rendimos al hechizo con una mezcla de admiración y envidia (¡Quien no quisiera tener ese talento para escribir!).

La literatura latinoamerica es una de las más cautivantes del mundo y la voz de García Márquez ha sido uno de los emblemas que en el mundo representa a la capacidad literaria. Por eso, rendimos esta humilde mención a este escritor en el día de su cumpleaños y los invitamos a leer sus obras, que tenemos en nuestra tienda:

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