Te recomendamos: Bella y oscura

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TÍTULO: Bella y oscura

AUTOR: Rosa Montero

PRECIO: 15.95USD

Dentro de los escritores actuales de España, el nombre de Rosa Montero es uno de los más consolidados en la lista de los más vendidos y también entre las autoras más respetadas por sus temáticas y su capacidad de narrar bajo los parámetros de lo que se consideran textos de calidad. Capaz de contar historias totalmente diferentes, de jugar con personajes atípicos y cargarlos de emotividad, Montero no es una lectura perdida para ningún lector. La novela Bella y oscura es una manifestación de estas construcciones de la escritora española.

La infancia de una niña, abandonada por su papá quien le pide que la espere, es el núcleo de la historia. Su relación con su primo, sus tíos, la abuela y el gran personaje que se roba la escena, el de una enana que acompaña en los espectáculos de magia al tío y que la lleva a reflexionar sobre puntos de la vida, le devuelve la esperanza al enfrentar al mundo desde su condición de enana y lo que eso genera en los demás. Este conjunto de personalidades que conviven entre sí, son las que van descubriéndole el mundo imperfecto y tambaleante de los adultos, en contraposición al silencio de creer lo que siempre lleva a los niños a mantener la esperanza y la verdad ante todo.

Lectura armoniosa, con protagonistas que chocan entre sí, dándonos cuenta de la grieta entre el colectivo imaginario de los niños y los adultos, y el ingreso a veces abrupto a los que se los somete. Bella y oscura es una novela no sólo para conocer a Montero, sino también para evocar la inocencia de la infancia a través de la capacidad de creer en la belleza de las cosas.

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Te recomendamos: Sofía de los presagios

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TÍTULO: Sofía de los presagios

AUTORA: Gioconda Belli

PRECIO: 25.50USD

Gioconda Belli es una de las autoras centroamericanas contemporáneas de más renombre en el mundo de la literatura latinoamericana. Su narrativa, que ha combinado la voz poderosa de una mujer muy feminista -como es en el caso de El país de las mujeres– con los contextos políticos y sociales de su país, Nicaragua. Sofía de los presagios es una novela que demuestra estas dos cosas y lleva una historia de amor única.

Sofía es una muchachita abandonada por un grupo de gitanos en un pueblo de Nicaragua. Acogida por una familia de adinerados, el peso de su pasado gitano es algo que marca su existencia, a pesar de su belleza y el futuro prometedor con su prometido. La protagonista se revela como una mujer desafiante, independiente, luchadora y de creencias fuertes. El traspaso de niña a mujer es el núcleo de Sofía.

Como en toda novela de Belli, la libertad de la mujer es una de las temáticas centrales que se desprenden entre líneas de una novela muy llevadera que tiene, en sus momentos culminantes, revelaciones de esas que dejan al lector con satisfacción de haber leído una historia con un personaje femenino único en un contexto cultural que traza un poco lo que un pequeño pueblo de Nicaragua cree y valora.

 

La potencia de Roberto Arlt

P1080609“Busco mi piedra filosofal, en Los Siete Locos, en el mar”, canta Fito Páez en su canción Cadaver Exquisito. Es que en la novela Los Siete Locos yacen tantos vértices de la esencia humana que no se cuestiona la posibilidad de una búsqueda como tal. Quizás se trate del texto más reconocido de Roberto Arlt, quien ha influenciado a nombres como Cortázar y sea reconocido dentro de la literatura latinoamericana como uno de los nombres inevitables de la literatura argentina, prolífica y agrupadora de grandes talentos.

¿Qué se le reconoce? Arlt se perdía en las calles de Buenos Aires y retrataba los síntomas sociales, los estilos de vida de los más desgraciados y la ebullición de culturas en un país que recibió a un torrente de inmigrantes europeos. Gran parte de esto se vislumbra en su colección de artículos Aguafuertes porteñas, publicados en periódico y recopilados en un volumen que documentan la vida en una de las ciudades capitales más intensas del mundo.

Modificó a la novela con su estilo directo, sin tanta pomposidad, veraz como sus personajes, cercanos al día a día. Sus tópicos eran de por sí profundos y desde Los Siete Locos hasta su continuación en Los Lanzallamas, Arlt explora la bajeza del ser humano, los conflictos emocionales internos y la opresión de un sistema social injusto para el que menos tiene.

Su reconocimiento sobrevino mucho tiempo después, cuando grandes autores lo mencionaron entre sus favoritos. Arlt caminaba las calles, hablaba con gente de menor cultura y en eso se contraponía con nombres como Borges y Bioy Casares, intelectuales de otra índole. Arlt conocía el extracto más bajo de la sociedad, lo estudiaba y esa observación le permitía retratarlo y descubrir todo un aspecto social que a la profundidad cultural del momento quedaban perdidos. No le importaba que sus personajes fuesen sucios en su forma, sino que esto los volvía tan necesarios para sus novelas (Remo Erdosain es tan poderoso que es un protagonista que no debe perderse de la literatura argentina).

En tiempos donde surgen aspirantes a escritores, donde hay otros que están consagrados, es inevitable rescatar a quienes establecieron los primeros parámetros. Quienes imprimieron un ritmo a la novela y renovaron los escenarios para las novelas, junto con diálogos directos que tantas buenas frases le aportaron a la literatura. La potencia de un escritor que ya es un clásico dentro de la literatura latinoamericana debe ser absorbida en sus textos, al menos una vez en la vida como lector.

“En el fondo escribo para saber qué y por qué escribo”

RodolfoRabanalEl nombre de Rodolfo Rabanal, durante un tiempo, ha pasado desapercibido. Sin embargo, aquellos nostálgicos de la buena escritura del siglo XX -donde convivieron los mejores autores que  hoy sabemos y reconocemos que han cambiado a la literatura- pueden recordarlo por haber logrado tener un best seller, con una cifra de ejemplares bien considerada para la época. El reconocimiento le llegó con Un día perfecto y su obra se amplió hasta alcanzar el día de hoy, cuando su país -Argentina- volvió a reseñarlo, a mencionarlo y a valorizarlo con su último libro, un volumen que recopila las anotaciones de Rabanal durante años, incluyendo los más dolorosos de la historia de su nación.

Rabanal nació en Buenos Aires y se formó como periodista, donde cumplió varios roles desde corresponsal, jefe de redacción y columnista. Fue Subsecretario de Cultura de la Argentina durante el gobierno de Raúl Alfonsín, el primer gobierno democrático luego de la dictadura más cruel que sufrió su país. Obtuvo las becas Fullbright y Guggenheim, además de premios que reconocen su trabajo como escritor. Su obra incluye títulos como El apartado, Un día perfecto, El pasajero,  En otra parte, La vida brillante, El héroe sin nombre. Además ha sido traducido al francés, al inglés y al polaco.

Exedra Books pudo entrevistar, vía e-mail, a un escritor argentino profundo, en cuyas novelas se encuentran personajes desafiantes para el lector, de una elaboración cuidada y con alta calidad narrativa que exige en su lectura.

-Exedra Books: En más de uno de sus libros, los personajes se encuentran en el extranjero o en una situación de tránsito. ¿Cómo se construye un protagonista desde lo extranjero, desde su contraposición con otras culturas?

-Rodolfo Rabanal: Hay dos elementos centrales para la construcción de ese tipo de protagonismo: la extrañeza y la confrontación. Pero hay que aclarar que cada vez que el sujeto novelístico observa su propia realidad “se confina” a una especie de margen, o sea que da un paso al costado y entonces su propio medio pasa a ser extraño o extranjero y adquiere así un relieve sorprendente. En “El Apartado”, mi primera novela, el personaje central vive sus días desde una extrañeza teñida de enigmas y hasta tal punto es así que su propia ciudad -Buenos Aires- es percibida como un lugar ajeno, desconocido y naturalmente peligroso.

-E.B: ¿Cómo cambió su escritura después de los años vividos fuera?
-R.R:  No sabría decirlo con exactitud, posiblemente adquirí una conciencia más aguda sobre mi propia lengua y en algunos casos (por ejemplo, en las dos novelas “norteamericanas” El Pasajero y En otra parte) traté de experimentar con el sonido o la resonancia del inglés pero escribiendo normalmente en español, sobre todo en”En otra parte”. En todo caso, hay en esos textos una velocidad sintáctica y una concentración de sentido que va generando un ritmo de algún modo asimilable al habla norteamericana. Pero, en rigor, no siento que vivir en el extranjero haya cambiado mi escritura porque en muchos sentidos es como si jamás haya salido de Buenos Aires.
-E.B: Si hay algo que se destaca en toda su obra literaria es la profundidad de la esencia humana de los protagonistas. Quizás no se expone de manera tan obvia el viaje interior que hacen durante el transcurso de la novela. Es una evolución sutil. ¿Cómo elabora una trama tan compleja y que lleva un adelante aspectos tan frágiles en cuanto al ser humano?
-R.R: Si yo pudiera responder esta pregunta… Bueno, si lo supiera no escribiría porque en el fondo escribo para saber qué y por qué escribo.  Sobre todo, me dejo llevar como si se tratara de música, voy entrando en las palabras y buscando las más justas (es una ilusión,por supuesto) y en ese tránsito se va tejiendo la trama y dibujando -tenuemente- el caracter, el personaje, etc. Por otro lado, tengo la sospecha de que siempre hablo de mi mismo o de algo que se parece a las distintas variables de mi propia persona. Lo cual, por supuesto, no quiere decir que sea autobiográfico. Me aburriría serlo.
-E.B: Su forma de escribir posee un humor tan fino que puede pasar desapercibido. Y sin embargo, lo que queda en el lector es de gran profundidad, es efectivo. ¿Cómo describiría su manera de contar historias?
-R.R: Me parece que en la respuesta anterior digo algo sobre mi forma de escribir y tiendo a creer, aunque puedo estar profundamente equivocado, que una buena parte de mí se deja llevar por el azar a partir de una idea, una figura, una imagen o una frase cualquiera que oí o imaginé en alguna parte en algún momento.Rara vez tengo una historia entera que contar, básicamente no creo en esas cosas, para eso está el periodismo. Creo en situaciones cambiantes, paradójicas, plagadas de contradicciones irresolubles a las que, sin embargo, no hay más remedio que llevarlas adelante y vivir con ellas. Por eso, al escribir, me tienta negar o poner en duda lo que acabo de afirmar o bien lo contrario. Es un juego.
-E.B:¿Qué autores lee?
-R.R: En realidad, estoy muy poco actualizado. Sigo leyendo a Borges, a Beckett, a Lowry, he leído  a John Cheever y a Philip Roth y, sobre todo, a los poetas como Eliot, Pound, Rilke, y algunos preferidos en español. Sigo leyendo a los griegos y a Dante y me atrapan pensamientos como el de Wittgenstein y Foucault. Con mucho interés leí a Sebald, notable desde muchos puntos de vista, también a Thomas Bernhard, principalmente “Trastornos”.
-E.B: ¿Qué es la escritura para usted?
-R.R:  En una buena medida, es mi forma de estar en el mundo, mi forma de ser en él, aunque es verdad que dedico más tiempo a leer que a escribir. Leer me permite imaginar ciertas perfecciones que jamás alcanza mi escritura, porque la escritura siempre es una forma activa del fracaso mientras que la lectura no lo es nunca, o casi nunca.
-E.B: Es considerado uno de los mejores escritores de su país del siglo XX y sin embargo mantiene un perfil bajo, incluso hasta puede decirse que no se lo reivindica como se debiera hacer. ¿Es una elección personal no sumarse a una exposición masiva?
-R.R: Bueno, realmente, jamás cultivé la exposición masiva, creo que no supe hacerlo ni sé hacerlo ahora y tal vez ocurra que lo que yo escribo no se presta a ese tipo de vidriera. Lo que importa es escribir más allá de toda expectativa mundana. Que se me considere en esta entrevista como uno de los mejores escritores argentinos del siglo XX no ha dejado de ser para mí una gran sorpresa.
-E.B: Hace poco publicó un nuevo libro que recopila sus pensamientos anotados en libretas a lo largo de los años. ¿Tiene pensado publicar alguna nueva novela?
-R.R: Ahora mismo estoy tratando de descubrir qué cosa estoy escribiendo porque me muevo entre la ficción y el ensayo confundiendo los géneros en una especie de trama novelesca que no es sin embargo una novela. Francamente, estoy muy intrigado.
-E.B: ¿En que otro escritor se ve reflejado (desde los temas que tocan hasta la manera de escribir?
-R.R: En realidad, no lo sé, créame.
-E.B: ¿Cómo ve a la literatura mundial actual? ¿Y cómo ve lo que consumen hoy los jóvenes?
-R.R: Me temo que abunda una cierta facilidad estructural favorecida por la idea del mercado.
-E.B: ¿Qué autores centroamericanos ha leído y puede recomendar?
-R.R: Como le dije antes, lamentablemente estoy muy poco actualizado sobre todo en el género de las ficciones.
-E.B: Argentina nunca ha tenido un Premio Nobel, ¿Quién le gustaría que lo ganara, de su país?
-R.R: Efectivamente. Nunca tuvo uno. Sobre todo, jamás se lo otorgaron a Borges, una alta injusticia infringida a las letras, por lo tanto es difícil (para mí, al menos) entender la íntima mecánica de ese premio y de ahí suponer o conjeturar sobre quien podría merecerlo.
Rabanal es de esos escritores jugosos y demandantes en cuanto a su lectura. Se trata de una narrativa compleja pero que es una lección de escritura por donde se lo mire. Si calificar a alguien como un muy buen escritor y que cumple con todos los parámetros para ser considerado un gran talento, es Rodolfo Rabanal uno de los referentes de este concepto.

Por Rosario Arán (para Exedra Books)

Tenemos El Pasajero disponible en Exedra Books, por Rodolfo Rabanal.

¿Más cuentos que contarte que García Márquez?

García Márquez parece no haberse ido. Todos hablan de él, se lo homenajeó en vida y luego de su muerte, la veneración hacía él es también gigante. No se lo olvida, es como si los lectores no pueden aceptar que ya no escribirá más, que no regalará entrevistas, que no le podrán preguntar nuevamente por Macondo.

Es por eso que nosotros armamos nuestra Pirámide de Gabo: La biografía autorizada por él, que lo recuerda en sus infinitas anécdotas, sus reflexiones, sus memorias.  Ahora, lo particular es su precio. SÓLO 10 DÓLARES.

Para que no se nos escape de la memoria y para que nos siga contando historias.

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Te recomendamos: El país de las mujeres

P1080127TÍTULO: El país de las mujeres

AUTOR: Gioconda Belli

PÁGINAS: 278

PRECIO: 23.50 USD.

Un país liderado por mujeres. Eso es Faguas, donde el Partido de la Izquierda Erótica (Pie) tiene el poder a través de su presidenta Sansón. Y todo el armatoste político puede venirse abajo luego de un atentado que deja en contra a la Presidente. Es ella, relatando desde el coma, quien va reencontrándose con la historia de su llegada al poder . El eje de una novela feminista como El país de las mujeres de Gioconda Belli.

Cargada de elementos creativas como las campañas políticas y leyes que favorecen por completo a las mujeres y humillan al hombre, quien luego de la erupción del volcán Mitre deben cambiar el rol con las mujeres y hacerse cargo de las casas, esta es una novela entretenida y que tiene mucho de lineamiento político -por supuesto- por el pasado participativo de la autora.

Gioconda Belli es una de las escritoras latinoamericanas contemporáneas más reconocidas de la actualidad. Si no la has leído, este es un buen libro para acercarse a su obra.

Recordando a Tomás Eloy Martínez

Tomás Eloy Martínez era un nombre que frecuentemente aparecía en el periódico argentino La Nación. Ergo, la asociación inicial a su nombre es en su faceta de periodista. Más tarde fue que encontré, entre los libros de mi hermana, una de sus novelas. Ahí lo conecté a la versión del escritor, el que deja el contar los hechos verdaderos para crear una historia ficticia, quizás si marcada por toda su trayectoria como periodista comprometido en las épocas más convulsas de su país.

Era verano cuando lo leí como escritor. Fue “El cantor de tango”, un libro donde un extranjero recorría cada rincón de Buenos Aires en busca de un cantante de tango bastante particular, casi anónimo pero talentoso como el consagrado Carlos Gardel. Me gustó mucho su descripción del lugar, llena de nostalgia hacía un lugar que él debió abandonar por la situación política. Ese fue mi primer hechizo con él, su manera de escribir una historia tan simple pero con la dosis justa de entrever la melancolía.

Muchas veces me encontré de frente con Santa Evita y con La pasión según Trelew, libro de no ficción que relata un episodio de la historia argentina. Nunca los leí, debo confesar pero siempre quise regresar a él.

Lo hice, retorné a su pluma porque quizás era un autor argentino consagrado contemporáneo, que veía frecuentemente en el periódico. Fue en Panamá que leí Purgatorio, una novela que esperé leer desde el día de su publicación y que, vaya a saberse porqué, esperé tantos años para leer.  Una historia de amor desgarradora, de dos personajes que se reencuentran después de tantos años. Que sirven de excusa para que Eloy Martínez se desahogue sobre aquella Dictadura.

Hoy él cumpliría 80 años, pero falleció en el 2010 por un tumor cerebral. Cómo siempre, no le pedimos la inmortalidad pero si la larga vida a su obra, a una continuación de su lectura, quizás aquellas que uno las ha pasado de largo y que eventualmente leeremos.  Y así quizás, su melancolía tan bellamente narrada ocupe el espacio que se merece en la literatura latinoamericana.

Por Rosario Arán (Exedra Books)