De ganadores…y sólo ganadores

Los primeros días de octubre encuentra a todo el mundo literario expectante. Ni que hablar de las librerías y editoriales, que se movilizan esperando el galardón más importante que en su carrera pueda recibir un escritor y se traduce en ventas. El Premio Nobel de Literatura es el más importante que pueda recibir jamás un escritor en su carrera. Significa la consolidación ante el mundo, un honor que hace inclinarnos en una reverencia, aún sin conocerlo. La suposición es que si la Fundación Nobel -y todos aquellos que son parte del exclusivo circuito de jueces- señala a su próximo heredero literario, debe destacarse por numerosas cualidades por sobre la enorme cantidad de escritores presentes. Tampoco, vale aclarar, está exento de polémica. Escritores merecedores que jamás fueron premiados y despiertan todo tipo de emociones en sus seguidores. Ejemplos de esta situación sobran:  Borges y la derivación en  la ofensa eterna de los argentinos; Nabokov y su universo nabokoviano que marca desde su prosa, su imaginación, sus personajes; Bernhard con su verborragia extenuante pero envidiable;Tolstói como emblema de la literatura rusa y generador de CLÁSICOS (en mayúscula, sí). Luego, están los que caen en las apuestas año tras año como Murakami, quien parece esperar eternamente u Oates, mujer que todos esperan que reciba el reconocimiento. También, los que lo han ganado por razones de contexto político (Pasternak y Dr.Zhivago cayeron como anillo al dedo para la pelea soviético-estadounidense), las nacionalidades de los contrincantes como una definición final y claro, otros que juzgan a ciertos escritores como poco relevantes en comparación de otras  plumas ingeniosas.

Los premios que se entregan en el mundo de la literatura influyen en prestigio para el escritor, dinero en ventas para librerías y editoriales y galardones que despiertan críticas, opiniones y que, finalmente, movilizan la curiosidad de los lectores. No sólo se trata de una premiación a  una obra y  al aporte de un autor a su idioma como es el caso del Premio Miguel de Cervantes -el más importante en lengua española- también, se le otorga a manuscritos que llegan para competir en concursos literarios (que culminan, inevitablemente, con un reconocimiento monetario y de honor). Las editoriales llaman a participar a manuscritos para competir entre sí por la publicación final y ser considerados como representantes de casas editoriales: Alfaguara, Anagrama, TusQuets, todas ellas , a través de requisitos, terminan poniendo un rótulo sobre el ganador que destaque la novela entre las que se encuentran en venta.

El factor que atrae a los lectores es el saber que intelectuales con una erudición definida marcan el ritmo de lo que es considerado como valioso para la literatura actual. Que de tantos manuscritos que llegaron a sus manos, hubo uno que brilló por calidad, por complejidad y que quizás se afirme como paradigma de los gustos actuales y el lenguaje que se utiliza en la escritura de hoy en día.

Al considerar la próxima lectura a elegir, sino lo hace, es interesante que conozca a los ganadores de los premios internacionales y de lengua hispana, así como los locales como el Premio Nacional Ricardo Miró. Son una clara referencia de la literatura de calidad que no sólo acercan a escritores desconocidos , sino de otras naciones tan variadas que adentran a quien los lee a un nuevo universo cultural.

 

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